La Educacion Financiera Para Jovenes Comienza En La Casa

No sirve poses como “amo a mis hijos”, “quiero lo mejor para mis hijos”, cuando no hay coherencia entre lo que decimos y hacemos. La mayoría de los padres no amamos como corresponde a nuestros jovenes hijos, y la mayoría de veces que decimos “quiero lo mejor para mis hijos” solo deseamos que sean tan limitados como nosotros.
educacion_financiera_2abrDe nada sirve mandarles a los mejores colegios cuando en casa no se refleja una buena salud financiera. Quizá seas uno de esos padres que repite una y otra vez “no me alcanza el dinero” y a pesar de que sabes que podrías hacer un presupuesto dices “pero si gasto solo en lo necesario”, lo que quiere decir que no te quieres hacer responsable por lo que sucede con el dinero en tu hogar.

La mas que lecciones son hábitos que se aprende en la casa directamente de las costumbres y hacer diario de los padres. Los padres primero tienen que creer ellos mismos en el potencial de ahorro y en la ética del trabajo basado en talentos propios.

En el hogar todos los miembros de la casa, empezando por los padres, deben estar bien informados sobre el dinero para que puedan hacer las preguntas correctas y tomar buenas decisiones, de lo contrario es difícil alcanzar el bienestar financiero.

La mejor forma de que un adulto mantenga un buen estado financiero es con una educación financiera constante desde la infancia hasta la jubilación. Si no fueron nuestros padres los mejores ejemplos nos toca a cada uno educarnos por nuestra cuenta, de lo contrario creeremos que se trata de nuestra suerte, del destino y no de un habito que podemos cambiar.

No se trata solo de tener una predilección por el ahorro, se trata también de alcanzar y mantener una calidad de vida, pues muchos ahorran por miedo a quedarse sin dinero y no para hacer trabajar el dinero.

Los hijos deben tener educación financiera desde pequeños, tener experiencias propias de como se gana dinero, para que sepan apreciar el valor del ahorro y empiecen a tener ideas de como adquirir activos. El dinero sin movimiento pierde valor.

Por ejemplo un adolescente de 16 años debería experimentar con una tarjeta de crédito, que se endeude y cumpla con un pago mensual o quede atrapado con los intereses. Las tarjetas de crédito son parte de nuestras vidas y los jóvenes deben aprender los peligros de su mal uso.

Que un niño trabaje como aprendizaje en el uso del dinero no puede verse como explotación o bajar de categoría si el trabajo es algo humilde como es frecuente para los niños. Se trata de aprender a ser responsables.

La mayoría de adultos se meten en problemas con el dinero por falta de educación, y no es lo que deseamos para nuestros hijos cuando sean adultos. Además los adultos se dejan llevar por múltiples emociones en el hogar: celos, abusos de autoridad, infidelidad, faltas a la conducta, etc., que posterga el bienestar financiero, y de paso deja en los hijos la enseñanza de repetir esas emociones cuando sean grandes. Nadie puede ofrecer lo que no tiene.

Cuando tuve una grave crisis con mi esposa, me desespere, y la vida me devolvió crisis. Por eso, mantenerse estáticos, contemplativos o ignorantes en cuanto a adquirir educación financiera es querer muy poco a los hijos, pues quererlos no es solo decir “los amo”, es también proveerlos de todo lo necesario para tener una vida sana y mantener la flor de sus talentos.

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